sábado, 13 de octubre de 2018

Eristalis tenax


15 de las 31 enfermedades de Declaración Obligatoria de España (EDO), exceptuando las neonatales o de tipo congénito, pueden ser transmitidas por artrópodos autóctonos.

Esto no es de extrañar si tenemos en cuenta que los artrópodos pueden ser vectores de decenas de bacterias, virus, hongos y protozoos que pueden ser causantes de enfermedad en el ser humano una verdadera amenaza para la salud pública.

Pero hoy solamente quiero hablar de los dípteros ya que la gran riqueza de especies, capacidad reproductora y heterogeneidad bioecológica de este Orden son características que le dan verdadera importancia sanitaria.

Los dípteros pueden transmitir a los alimentos o el agua los gérmenes que portan en sus cerdas, las almohadillas de sus patas o con sus deyecciones o la regurgitación que hacen algunos de ellas al comer o probar los alimentos. También pueden ser algunas especies transmisoras directas del agente infeccioso mediante la inoculación por picadura directa al ser humano.

En España los mosquitos Anopheles spp son vector de enfermedades como la malaria o paludismo en las que el agente causante de la enfermedad es el Plasmodium spp. Los mosquitos Aedes, Culex, Culiseta y Ochlerotatus, además del ya citado Anopheles, pueden actuar como vector de del Flavivirus causante de la Encefalitis del Nilo occidental, de la Francisella tularensis, agente causal de la Tularemia, o de la Wurcheria bancrofti (Dirofilaria sp.) (en este caso excluiremos a Culiseta) causante de filariasis linfática. Las especies Aedes aegypti y Aedes albopictus pueden transmitir los Flavivirus causantes del Denge y la Fiebre amarilla, (Aedes vittatus, solamente de la Fiebre amarilla). Finalmente, en nuestro país, Phlebotomus sp pueden ser vector de Leishmania sp y causar Leishmaniosis (no hace tanto, cuando yo comencé a estudiar mi especialidad en el Hospital era muy frecuente ver tremendas úlceras en pacientes con VIH y SIDA que tenían este origen).

Pero hoy solo quiero hablar de las moscas y desatender a los mosquitos, porque los dípteros que mas frecuentemente causan enfermedad en los humanos son las moscas, en concreto las moscas sinantrópicas, es decir, las que suelen vivir en el entorno humano. Hablar ahora de las enfermedades trasmitidas al ser humano en nuestro país por los mosquitos sería entrar en demasiadas veleidades médicas de golpe.

Dentro de las moscas productoras de enfermedad en el hombre en nuestro país tenemos dípteros braquíceros como Muscidae spp, Faniidae spp, Calliphoridae spp o Sarcophagidae spp; todas ellas con demostrado papel en la difusión de de virus, bacterias y protozoos enteropatógenos.

He leído recientemente un estudio realizado en Alemania hace 11 años en el que se capturaban moscas sinantrópicas en diversos y diferentes ambientes para después transferir los gérmenes que portaban en su superficie a una cápsula de petri y estudiar que gérmenes transportaban que moscas. El resultado pone los pelos de punta pues las especies recogidas: Calliphora vomitoria, Fannia canicularia, Graphomya maculata, Helina dublicata, Lucilia caesar, Musca domestica, Mydaes scutellaris, Orthelia cornicia, Phaonia viarum, Polietes lardaria, Sarcóphaga carnaria y Stomoxys calcitrans se mostraron portadoras de bacterias que pueden causar grave enfermedad en el humano, como son Acinetiobacter lwoffii, Corynebacteria, Escherichia coli enteropatógegeno y enterohemorragico, Enterobacter aerógenes, Enterococos y enterobacterias varias como Enterococus faecium, Klebsiella spp, Morganella morganii, Neiseria sp; así como Proteus sp, Providencia rettgeri, Staphilococcus aureus y coagulasa negativos, Streptococucus viridans e incluso transportaban hongos como Mucor sp y Aspergillus sp. (Pilot study on synanthropic flies (eg. Musca, Sarcóphaga, Calliphora, Fannia, Lucilia, Stomoxys) as vectors of pathogenic microorganism. Maike Föster, Sven Klimpel, Heinz Mehlhorn, Kai Sievert, Savbine Messler, Klaus Pfeffer. Parasitol Res (2007) 101: 243-246)

En España tenemos moscas que pican, como por ejemplo los tábanos; entre ellos Chrysps y Tabanus que pueden ser vectores de Francisella tularensis y causar Tularemia, o de Bacillus anthracis y causar Antrax o Carbunco. Pero lo mas frecuente es que las moscas sinantrópicas sean vectores de agentes infecciosos enteropatógenos. En este sentido tenemos moscas de diversas especies como son Calliphora, Chrysomya, Fannia, Lucilia, Musca, Sarcóphaga y Stomotryx que pueden transmitir bacterias como Enterobacter sp, Escherichia sp, Salmonella sp, Shigella sp e incluso hongos como Aspergilus sp y producir Aspergilosis. Stomoxys además puede transmitir bacillus anthracis y provocar Carbunco o Antrax.

Quizás hable de alguna de estas enfermedades infecciosas algún día, pero hoy quiero tratar un tema posiblemente mas sencillo, pero no por ello menos apasionante: las miosis.

El termino miosis deriva de la palabra griega “Myia”, que significa mosca.

El primero en utilizar el término miosis fie Hope, en 1840, para definir la infestación humana por larvas de dípteros. Posteriormente el 1964 Zumpt de fine la miosis como la infestación de animales vertebrados y humanos con larvas de dípteros las cuales, por lo menos durante un cierto periodo de tiempo, se alimentan de tejidos vivos y muertos del hospedador, líquidos corporales o alimentos ingeridos.

Las miasis se pueden clasificar de la siguiente manera:

1) Miasis obligatorias o especificas

Son las causadas por dípteros que son parásitos obligados, es decir aquellos a los que les es imprescindible para completar su ciclo vital un hospedador al que invadir.

2) Miasis semiespecificas

Aquellas producidas por dípteros parásitos facultativos que necesitan tejidos necróticos para completar su ciclo vital y que suelen infectar heridas o pacientes con tejidos previamente muertos por alguna patología que sufra el paciente.


3) Miasis accidentales

Las que se producen por dípteros de vida libre pero que por ciertas circunstancias pueden ser ingeridos por el hospedador y desarrollarse en él de forma accidental.

Desde el punto de vista clínico las miasis las podríamos clasificar en cutáneas, miasis profundas, miasis intestinales, miasis nasales, bucales, sinusales, oculares, auriculares, anales , genitales y de vía urinaria.

En nuestro país se han descrito miasis accidentales en el hombre desde hace por lo menos 100 años y las moscas implicadas han sido las siguientes: Calliphora vicinia, Calliphora vomitori, Chrsomya albiceps, Eristalis tenax, Hemetia illucens, Hypoderma bobis, Hypoderma lineatum, Oestrus ovis, Phiophila casei, Psychoda alternata, Rhinoestrus prurpureus, Sarcophaga carnaria, Sarcophaga haemorrhoidalis, Sepsis sp, Teichomyza fusca, Thelmatocospus meridionalis y Wohlfahrtia magnífica.

Sin embargo hay una de estas moscas que se ha mostrado implicada en casos de miasis humana hace relativamente poco, tanto en nuestro país como en el resto del mundo. Esto puede deberse a que hasta ahora no se le haya prestado demasiada atención o quizás en parte a los cambios acontecidos en la sociedad humana y el cambio climático que estén modificando en parte la relación del ser humano con esta especie. Estoy hablando de un Sírfido de la Subfamilia eristalinae y Género Eristalis (Lineo 1758). Para quienes no lo hayan adivinado todavía: Eristalis tenax, la mosca de la cresa de cola de ratón.

 
Eritalis tenax hembra

Como ya sabemos la hembra de Eristalis tenax desova en lugares húmedos y con materia orgánica en descomposición, normalmente aguas estancadas y contaminadas como alcantarillas, acequias, estanques, desagües. Los huevos eclosionan aproximadamente a los 18 días para que salgan las características larvas, de forma cilíndrica y buen tamaño con una larga proyección caudal en forma de cola en cuyo extremo se hayan un par de espiráculos posteriores rodeados por una roseta de pelos por los que respira. Estas larvas tienen gran resistencia a las condiciones adversas.

Lo mas frecuentemente descrito dentro de la rareza de esta miasis, es la infestación gastrointestinal con emisión de larvas por el ano debida la ingestión de agua o comida contaminada con los huevos o estadios mas precoces de la larva. Como la larva en el tracto digestivo es producto de un accidente y no es parásito facultativo lo mas frecuente es que no produzca síntomas excepto la repugnancia o repelús que da la emisión de la larva con las heces, aunque se han descrito la fiebre, la diarrea, el dolor abdominal y el prurito anal.

En España solamente se han publicado tres casos de miasis intestinal por Eristalis tenax. El primero se publicó en la revista Journal of Clinical Microbiology en Septiembre de 1999 y fue un caso visto precisamente en Galicia, en el Hospital General de Santiago de Compostela, donde atendieron a una mujer de 64 años de edad procedente del rural que consultaba por malestar y dolor abdominal inespecífico y que notaba que expulsaba gusanos con las heces. Los médicos cogieron uno de esos “gusanos” y tras analizarlo llegaron a clasificarlo como una larva de Eristalis tenax estadio III. Inmediatamente publicaron el caso remarcando su rareza y que hasta el momento de esa publicación solo se habían descrito 4 casos similares en la India, 2 en África y 6 en Europa todo ellos solamente desde hacía 36 años.

El segundo caso de nuestro país se publica 11 años después, como una Carta al director de la Revista de Gastroenterología y hepatología en el vol 33. N.º 8 de Octubre del 2010. En esta ocasión es un caso atendido en el Hospital de Manises de Valencia, en el que el servicio de Medicina Digestiva atiende a una paciente de la zona urbana, diagnosticada hacia 8 años de una enfermedad de Crohn que estaba a tratamiento inmunosupresor con adalimumab debido a una situación de corticodependencia y escasa respuesta al tratamiento con el inmunosupresor Azatioprina, porque dice que en una deposición ha visto un parásito y lo recoje y lleva al médico. El servicio de digestología pide ayuda al de microbiologia que se encuentra con una cresa con cola de ratos y concluye que es una larva de Eristalis tenax.

El tercer y último caso descrito en España de miasis gastrointestinal por Eristalis tenax se publica en el 2011 en la revista New Microbiológica por médicos del área de parasitología del servicio de microbiología y del de Preventiva y Salud pública del Hospital Universitario de Zaragoza. Este caso corresponde a una mujer de 51 años de edad con diarrea y dolor abdominal inespecifico que decía que había encontrado 5 gusanos en sus deposiciones y les llevó uno. Cuando lo observaron se encontraron con la típica cresa de cola de ratón de Eristalis tenax. Cuando publican el caso se encargan de remarcar que en Europa solamente se han descrito una veintena de casos similares desde 1950 y que dos de ellos eran los dos casos Españoles que he contado con anterioridad.

Desde entonces se han publicado mas casos como este en Francia, Bélgica, Dinamarca, Iran y también en países de Sudamérica como Brasil, Argentina y chile.

Para acabar, contaré como curiosidad que precisamente médicos de un Hospital de Santiago de Chile publicaron en el 2009 un caso clínico en la revista chilena de Infectología, de una miasis genital accidental por Eristalis tenax de una mujer de 27 años de edad, de nivel socioeconómico bajo, que vivía en una zona urbana al parecer con alta densidad de moscas y que tenía el hábito de masturbarse con material vegetal. En este caso los médicos suponen que la hembra del sírfido había ovopositado previamente el material utilizado por la fémina para su solaz.

Como decía David Sumers, el “papá” de los hombres G ( y sabe Dios el porqué de esta asociación de ideas ahora, je, je, je): ¡Hay gente pa tó!

 
 

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